Clifden es uno de los últimos pueblos construidos en Irlanda. Un hombre llamado John D’Arcy lo fundó en el siglo XIX en una tentativa por atraer comercio a la zona.
Por la situación de Clifden al lado del río y el océano Atlántico, el pueblo creció rápidamente hasta alcanzar la prosperidad en la pesca. Además la situación geográfica del pueblo le permite ser un lugar de turismo por el paisaje del agua y las montañas.
En los años 1840, el pueblo sufrió muchas dificultades a causa del hambre. Muchas personas murieron, el negocio se perdió, y el pueblo quebró. No obstante, el pueblo pudo reedificarse con subvenciones estatales y volvió a ser un área próspera.
Clifden se convirtió en un pueblo de importancia en los años 1900 cuando un hombre llamado Guglielmo Marconi construyó el primer servicio radiofónico fijo que conectaba Europa con América del Norte.